El cubo de Rubik podría perder su marca registrada

El Tribunal de Justicia de la UE podría restringir los derechos de la marca comercial del cubo de Rubik, echando por tierra los esfuerzos de su creador para convencer de que su producto es único. Este enfrentamiento legal ha sorprendido al público tanto por el atractivo del juguete, que aún vende 10 millones de unidades al año, como porque los críticos opinan que debilitará las protecciones de la propiedad intelectual.

“Lo estamos notando en el copyright y en las marcas registradas. En los últimos 18 meses, se han estado mitigando gradualmente los derechos de protección intelectual”, declaró Nick Kounoupias, asesor jurídico de Erno Rubik, el creador del cubo.

Controversia

En mayo, el abogado general del Tribunal de Justicia de la UE propuso la anulación de la marca registrada del cubo, alegando que un objeto que se utiliza para crear (en este caso, un puzzle en 3D) no se puede acoger a este nivel de protección.

Esto ha provocado que varios fabricantes teman perder la protección de la marca y tengan que enfrentarse a las imitaciones baratas. Últimamente, cada vez es más complicado ganar este tipo de casos. El grupo suizo, por ejemplo, Nestlé no pudo registrar su chocolatina KitKat en Reino Unido porque el abogado general del Tribunal de Justicia Europeo determinó que su forma no era lo suficientemente distintiva. Aunque también ha habido, no obstante, algunas victorias. El año pasado Lego logró registrar sus figuritas, aunque hace seis años perdió la protección comercial de sus bloques de construcción por la misma razón que ahora ha puesto al cubo de Rubik en el punto de mira.

Atractivo

El caso de Rubik también ha puesto en el foco los esfuerzos de los productos cuya patente supera los 20 años por protegerse más. Sin embargo, para muchos el cubo es en sí mismo un puzzle que merece la máxima protección.

El propio Rubik tiene una teoría. “El cubo se encuentra en la frontera entre el mundo real y el virtual”, afirmó Rubik a Financial Times. “Es importante no perder la conexión con el mundo real y realizar cosas con las manos”.

Kounopias alega que el Tribunal podría pedir más argumentos antes de tomar una decisión, pudiendo así retrasar el fallo durante un año.

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